Cada jugador recibe un número de caballeros y de terrenos en su color. Se preparan los terrenos según unas normas y se hace una composición inicial de terrenos de los distintos jugadores para empezar a jugar. El jugador tendrá una pila con fichas de terrenos y dos fichas en su mano.
En esa composición inicial habrá 1 castillo de cada jugador y un terreno que habrá elegido cada jugador. La partida se desarrolla como sigue:
• El jugador pone una de sus fichas en la mesa y roba otra de su montón. Puede hacer esto hasta tres veces. La ficha debe colocarse de forma que toque lado con lado a una ficha ya existente. • El jugador pone una ficha de castillo. En este caso, puede poner a sus caballeros (máx. 5) encima de la ficha.
A partir de este momento, puede mover a sus caballeros, de ficha en ficha, pero siempre dejando caballeros a modo de retén. Según el tipo de terreno tendrá que dejar uno o más caballeros: llanuras - 1 caballero; bosques - 2 caballeros; montañas - 3 caballeros. No pueden pasar por los lagos. En caso de que lleguen a una ficha con otros caballeros, se colocan encima.
Los caballeros sólo se mueven en este momento, luego no se vuelven a mover. Una vez que el tablero de fichas llega a una medida determinada (depende del número de jugadores), el juego termina y se hace recuento. Aquel jugador cuyo caballero se encuentre ubicado arriba en la pila consigue los puntos respectivos (1 punto por castillo, 2 puntos por bosque y 3 puntos por ciudad). Los terrenos sin edificación no dan puntos.
Quien consiga más puntos gana. |
|