La partida se divide en rondas que se desarrollan de la siguiente forma:
• Se reparten las materias primas sobre el tablero, según la carta que se haya sacado. • Se decide qué hacer con los vikingos, en secreto, sobre el panel de jugador. Se les puede mandar a por materias, a atacar (desde distintas posiciones) y se les puede dejar en la fortaleza como defensa. • Se colocan en el tablero, según lo decidido anteriormente. • Se combate, si es necesario, por las materias primas y se ataca, si se ha decidido así anteriormente. El combate se da cuando hay más vikingos que materias primas y cuando un jefe vikingo declara el asedio a otra fortaleza. Llegado ese momento, se hacen los combates, por orden, con las cartas. El jugador que saque la carta de menor valor, pierde y debe llevar a su vikingo a la enfermería. Sus heridas dependerán de la diferencia entre las cartas del combate. Hasta que no salga de la enfermería (en cada ronda avanza un puesto) no puede volver a jugar. En caso de empate en el combate, ambos vikingos van a la enfermería, pero a sólo una ronda para volver a jugar.
Las cartas del combate se intercambian entre los jugadores que han luchado, para utilizarlas en los siguientes combates.
Antes de los combates, los jugadores pueden usar sus amuletos para cambiar las cartas de combate, pero al final del juego penaliza
• Se recoge el botín y se construye en la fortaleza. Si se ha ganado el combate, se reciben las materias ganadas o el botín (ladrillos de la fortaleza perdedora) y se construyen en la fortaleza propia.
La partida termina cuando se consigue una fortaleza de 18 ladrillos o, si no, después de 10 rondas. Entonces se recuentan los puntos: por tipo de materia, por castillo completado o por cada amuleto no gastado. El que tenga más puntos gana. |