El tablero tiene un camino que hay que rellenar con las fichas de enclave comercial, de una determinada manera. Una vez que se ha hecho esto y que el resto del material se ha colocado o repartido entre los jugadores. Empieza la partida.
1. Subasta de cartas: Se lanza el dado para ver cuántas cartas de nave se subastan. Quien gane la apuesta, paga con su dinero al resto de jugadores, se lleva las cartas subastadas y recibe la ficha de jugador inicial (la nave). 2. Turno del jugador: En su turno puede robar 2 cartas de la baraja o jugar con las cartas de su mano. Para poder hacer esto deberá o tener ya la mayoría de cartas en juego de una compañía (tiene el sello de una), o jugar cartas para conseguir la mayoría de una compañía (ser quien tenga más cartas en juego de una compañía).
Después de esto, puede mover a su mercader hasta un enclave de la compañía de la que tenga mayoría, se lleva la ficha de enclave y consigue la mercancía correspondiente (coloca un baúl sobre esa mercancía). Por último, el jugador puede cambiar fichas de enclave por monedas de oro, según unas normas.
A lo largo del juego se producirán ataques piratas, por los cuales se perderán cartas de naves y los sellos de las compañías. De modo que, ojo avizor al número de naves en juego.
El juego avanza con subastas y movimientos de los mercaderes, hasta que un jugador llega a la ficha de destino (último enclave), se produce una ronda y se hace el recuento final. Quien tiene más monedas de oro al final, se convierte en el mejor mercader del Lejano Oriente. |
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