Después de preparar el tablero y repartir todas las cartas y fichas, los jugadores cogen las 4 cartas superiores de su baraja, las miran y asignan una a cada cartucho egipcio de su lado del tablero.
Se levantan las cartas y, según sus valores, los jugadores desarrollarán sus acciones. Terminada la ronda, las cartas se dejan a un lado como descartes. Se cogen otras 4 cartas y comienza otra ronda.
Cómo asignar las cartas: 1er cartucho - Compara el valor de las cartas de ambos jugadores. El jugador que haya sacado la de más valor recibe puntos. 2º cartucho - Determina el orden de juego y cuántas fichas se pueden quitar de los templos. El que tenga la carta de menor valor es el que empieza a jugar. Por otro lado, las fichas que se pueden quitar de los templos pueden ser del contrincante o propias (según el valor de la carta jugada). 3er cartucho - Determina en qué templo/s se pueden colocar o quitar fichas. 4º cartucho - Determina el número de fichas que pueden colocarse. Si no se puede colocar una ficha, se deja en el Valle de los Muertos. En esta zona siempre estarán las fichas que se quitan de los templos y las que no se pueden poner. Cuando esté completamente lleno, se acaba la ronda y se hace un recuento de puntos.
Los templos puntúan de diferente manera. Después de un recuento, se prepara el juego de nuevo para otra ronda. La partida termina cuando un jugador consigue cualquiera de los objetivos, ya sea por puntuación en un recuento de puntos o porque consigue alguno de los otros objetivos primero. |
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