Se reparten las casas entre los dos jugadores y se da una ficha de puntos a cada jugador. Se mezclan el resto de fichas. Los edificios se dejan en una pila boca abajo, apartando las 4 primeras, como reserva. Se cogen 3 fichas más y se ponen boca arriba. Los paisajes se ponen en una segunda pila boca abajo, reservando también 4 y sacando otras 3 boca arriba.
Para finalizar la preparación, se cogen otros dos paisajes y se ponen en el centro de la mesa, tocándose por una esquina, para que formen la colocación inicial. El turno del jugador se desarrolla como sigue: • Colocar dos fichas de las que se han dejado boca arriba, junto a las que haya ya en juego, según las normas de colocación (lado con lado, al menos tiene que coincidir el color de uno de los lados, los edificios sólo pueden estar rodeados por paisajes y viceversa, en los edificios siempre tiene que ponerse una casa). • Reponer fichas a la reserva descubierta, cogiendo de los montones. Al final del turno, siempre debe haber 3 fichas de edificio y 3 de paisaje para el siguiente jugador. • Si un edificio queda rodeado por los cuatro lados, se puntúa. Se reciben y se quitan puntos según los edificios estén mejor o peor rodeados (p. ej., si el edificio está rodeado por 2 lados que no casan, pierde 2 fichas de puntos).
El juego termina de dos formas: cuando un jugador no puede dar fichas de puntos (inmediatamente gana el otro jugador) y cuando ya no se pueden reponer fichas de edificio y paisaje, se hace una última ronda y se hace el recuento final de puntos. Quien tenga más puntos gana y, si hay empate, el que tenga más casas colocadas es el ganador. |
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